Desde el día que nací, una rosa llegó a mí, su luz ha iluminado toda mi vida y sin saberlo llegó a mi cabeza para iluminar mi mente, hoy sé que también ilumina mi corazón.
Me ha acompañado siempre sin saber muy bien cual sería su verdadero propósito. Hoy se llama Rosalú y me siento honrada que me escogiera a mí como instrumento para transformar, iluminar, sanar y abrazar el alma, mente y corazón de quien la lleve consigo.
Rosalú ahora florece para ti, desde mi corazón a tu corazón.